"Claramente Córdoba trabaja mucho en la venida del Papa. Pone sobre la mesa su historia vinculada a la fe; desde la fundación de la universidad, el paso por Francisco en la ciudad, las cientos de fiestas patronales en cada pueblo y ciudad, y la importancia del santo Brochero. Pero también, su capacidad de organizar grandes eventos, su infraestructura vial que permite el traslado seguro de cientos de miles de personas y su esquema de seguridad", dijo Siciliano a LPO.
El arzobispo de Córdoba, Ángel Rossi, quien tejió cercanía con Prevost durante el cónclave que designó a este último papa, irá al Vaticano a llevar la invitación formal, además de los requisitos viales, de logística y de seguridad, indispensable en el diseño final del dispositivo. Como antecedente, Córdoba exhibe la visita de Juan Pablo II en 1987, quien celebró una misa ante 400 mil personas en el Área Material Córdoba, sede de Fadea, empresa nacional que hoy está en crisis.
Ese predio permitiría alojar a un millón de personas, una cifra que, creen en el Gobierno provincial, es posible si se concreta la visita histórica del papa. Otras fuentes oficiales remarcaron, con el mismo libreto de Sicialino, que "la confirmación de la venida del papa es extraoficial, pero ya se trabaja" para el despliegue que requeriría un evento de tal magnitud.
Un evento de tal trascendencia dejaría al Gobierno cordobés en la línea de partida para la elección del año que viene. Por ahora, las encuestas mantienen encendidas las alertas en el peronismo provincial. Una que se conoció en los últimos días -Dialogía, 420 casos, 95% de confianza- advierte que la aprobación a Llaryora es del 34%, con un rechazo duro del 38%; y que los dirigentes con mejor imagen son Patricia Bullrich (51%) y Javier Milei (42,5%).