La decisión presidencial generó incomodidad dentro de algunos sectores oficialistas. Las diferencias quedaron expuestas principalmente en el bloque libertario del Senado, donde Patricia Bullrich fue una de las voces más críticas respecto del escenario que atraviesa el ministro coordinador. Aun así, fue la propia legisladora quien logró postergar la sesión que originalmente iba a realizarse la semana pasada, otorgándole más tiempo al Gobierno para ordenar su estrategia.
Tras la reunión de Labor Parlamentaria, Bullrich admitió que existió un entendimiento con los bloques opositores para incorporar al debate los proyectos contra Adorni. “Si ese proyecto tiene mayoría, Adorni tendrá una interpelación y eso podría llevar, o no, a una moción de censura. Fue el acuerdo al que llegamos. Yo informaré ahora al Poder Ejecutivo sobre esto y veremos qué medidas se toman”, sostuvo.
Por el momento no está confirmado si la senadora participará del encuentro convocado en Balcarce 50. Hasta este domingo no había rechazado la invitación y la misma situación se repetía con el resto de los integrantes del bloque, algunos de los cuales expresaron malestar por el llamado, aunque sin poner en duda su asistencia.
Otra incógnita pasa por la postura que adoptarán los aliados parlamentarios del oficialismo. Tanto el PRO como la UCR reclamaron públicamente la renuncia del funcionario y deberán definir cómo actuarán cuando llegue el momento de votar. La bancada conducida por Martín Goerling mantendrá este lunes una reunión para evaluar alternativas y fijar una posición común.
Dentro de ese espacio circulaba la posibilidad de acompañar una eventual interpelación, aunque no existía una definición clara respecto de una futura moción de censura. La decisión final quedará en manos de los senadores durante las horas previas al debate.
La presión sobre el jefe de Gabinete también tendrá un capítulo previo en la Cámara de Diputados. Para este martes a las 14 fue confirmada una sesión impulsada por el kirchnerismo, la izquierda y sectores del progresismo con el objetivo de avanzar en una interpelación contra el funcionario.
En la Casa Rosada siguen de cerca ambos movimientos parlamentarios, aunque admiten que la principal preocupación está puesta en el Senado. En el Gobierno consideran que allí los números son más ajustados y que la ofensiva opositora tiene mayores posibilidades de prosperar.