El optimismo oficial sumó un fuerte respaldo esta semana con el IPC de la Ciudad de Buenos Aires (CABA), que registró un 2,1% (una baja de 0,4 puntos porcentuales respecto a abril). Si bien la canasta porteña tiene mayor peso de los servicios que la nacional, el mercado lo lee como un anticipo contundente de la tendencia general.
El consenso de los privados muestra matices, pero coincide en el sendero de desinflación. La previsión más optimista pertenece a la Fundación Libertad y Progreso, que estimó un IPC del 2,1%. De confirmarse, implicaría una desaceleración de 0,5 puntos porcentuales frente a abril, dejando la inflación acumulada de los primeros cinco meses en 14,7% y la interanual en un 33,2%.
Apenas un escalón por encima se ubicó C&T Asesores Económicos, cuyo relevamiento para el Gran Buenos Aires arrojó un 2,2%, el registro más bajo desde octubre pasado. En este escenario, la variación interanual treparía al 33,3% debido a una base de comparación más baja respecto al mismo mes del año anterior. En el extremo más conservador del mercado se posicionó Analytica, con una proyección del 2,5%, reflejando una desaceleración más leve tras captar variaciones de última hora en las góndolas durante la cuarta semana del mes.