Hasta el momento fueron aprobados 12 proyectos por más de 17 mil millones de dólares y otros 24, por unos 68 mil millones, permanecen en análisis. La mayor parte corresponde a minería, petróleo y gas, sectores que ya venían creciendo antes de la llegada de Milei y que históricamente concentraron inversiones aun sin contar con semejante nivel de exenciones.
A mediados del mes pasado, el Gobierno reglamentó el denominado Régimen de Incentivos para Pequeñas y Medianas Inversiones (RIMI), conocido informalmente como “RIGI para Pymes”. Los montos de inversión exigidos, según la calificación por tamaño de la empresa, son de u$s 150.000 para microempresas; u$s 600 mil para pequeñas; u$s 3,5 millones para Medianas tramo 1, y de 9 millones de dólares para Medianas tramo 2.
Incentivos que, en general, sólo pueen resultar atractivos para proyectos con orientación exportadora, ya que en la actividad vinculada al mercado interno se sigue verificando un persistente proceso de cierres o deserción de la plaza local en el caso de empresas de capital extranjero. Mientras tanto, la economía todavía no logra mostrar signos de recuperación sostenida en el consumo, el empleo ni la producción.