“Yo soy el Presidente y todos los argentinos son iguales. No le bajo ni le subo el precio a nadie. Le puedo contestar a cualquiera. Si considero que ese argumento merece ser respondido, lo voy a contestar”, continuó.
Luego buscó despegar su investidura presidencial de sus modos agresivos: “Por ser Presidente no dejé de ser el mismo ser humano. A mí el poder no me cambia. Seré la primera persona honesta porque soy así”.
Cuando los periodistas del programa le señalaron que, por ocupar la Presidencia, el peso de su palabra “es infinitamente mayor” y que, en ese sentido, no se encuentra en igualdad de condiciones frente a un ciudadano común, Milei respondió exaltado: “Te tomo el argumento, pero cuando los argentinos me eligieron a mí, eligieron a uno que era un puteador. La gente valora más que sea honesto y vaya con la verdad antes que ser el rey de las formas”.