A esto se suma que no hubo registros en cámaras trampa, ni huellas ni indicios recientes de la presencia del animal, lo que refuerza la hipótesis de su muerte.
Ante esta situación, la Justicia federal ordenó reabrir la investigación tras considerar que su cierre había sido prematuro. Ahora se buscará recuperar el collar, tomar nuevas declaraciones y realizar rastrillajes en la zona para esclarecer lo ocurrido.
El caso vuelve a encender las alarmas sobre la protección del yaguareté, una especie en peligro crítico, y pone el foco en la relación con las comunidades locales. Desde Rewilding indicaron que trabajan con vecinos para comprender si el animal es visto como una amenaza o como un valor natural clave para el equilibrio del ecosistema.
Hoy, la incertidumbre y la tristeza vuelven a golpear al Chaco, con dos yaguaretés desaparecidas y la sospecha de que ambas fueron víctimas de la caza ilegal.