Además, el mandatario denunció que el círculo íntimo de su compañera de fórmula “no deja de decir insultos y aberraciones” sobre la gestión libertaria, lo que profundiza la desconfianza en la Casa Rosada.
En ese marco, confesó su asombro ante lo que considera una estrategia de desgaste de larga data por parte de Villarruel, quien habría cuestionado en privado el impacto de sus políticas. “Me sorprenden las reflexiones que hace sobre que yo le hacía daño a la libertad”, concluyó el Presidente, visiblemente molesto por las versiones de un complot urdido junto a disidentes del partido español Vox.
El mes pasado, Milei ya había acusado a Villarruel de conspirar en su contra. Fue durante la apertura de sesiones legislativas, cuando intentó explicar el fracaso de sus políticas económicas por el “golpismo” de los opositores y aseguró: "luego de nuestro triunfo en las elecciones de la Ciudad, comenzó a digitarse un ataque sin precedentes en la historia argentina y que tomó su punto más alto luego de las elecciones de septiembre en la Provincia, algo que a opositores y propios, digamos, lo hacía soñar con abrazar el sillón de Rivadavia“. En ese momento, el Presidente hizo un gesto con la cabeza para dejar claro que la destinataria de su frase era Villarruel.