"Sabemos que no es un delito, pero resulta muy llamativo que una persona que compra departamentos y presta dinero pida un subsidio por 60 mil pesos por mes", explicó Ocaña a LPO.
El jefe de gabinete admitió que tenía un departamento de Caballito en la conferencia de prensa caótica que dio la semana pasada. Cuando lo acorralaron por la compra de la casa en el country, Adorni no dio precisiones por ese inmueble, pero blanqueó el del barrio porteño, que se suma a otro de Parque Chacabuco que no vendió. Además, en 2024 compró una Jeep Compass Sport de 2021 sin vender la camioneta Renault Captur que tenía.
El departamento de Caballito se volvió un lugar de peregrinaje de alumnos de Filosofía y Letras de la UBA. La facultad está a pocos metros de la vivienda y la esquina de José Bonifacio y Miró ya albergó varias clases públicas para reclamar la aplicación de la ley de financiamiento universitario.
Para justificar su frenético ingreso al mundo de los bienes raíces, Adorni podría haber incurrido en un clásico de los sindicalistas: poner a la madre como la acreedora de deudas cuando no pueden justificar el patrimonio. Además de las deudas con su madre, Adorni registró deudas con una jubilada que tenía 95 años al momento de la declaración y con otras dos mujeres sin aparente vínculo familiar de primer grado con él, por unos 50.000 dólares.