Este movimiento debilita el entramado productivo regional y sustituye el valor agregado local por artículos manufacturados en el exterior. Los 40 trabajadores afectados recibirán las indemnizaciones legales, bajo la promesa empresarial de realizar el proceso “con el máximo respeto por sus colaboradores”.
Pese al fin de la fabricación, la marca mantendrá su presencia en el mercado interno a través de una estructura de ventas. Según el comunicado oficial, “la sede de Santo Tomé concentrará su actividad en las áreas comerciales y de distribución”. El objetivo de la multinacional consiste en sostener su red de negocios sin la necesidad de producir en suelo argentino.
La firma aseguró que esta reconfiguración no afectará la disponibilidad de stock para sus clientes. En ese sentido, Bahco “garantiza el abastecimiento de herramientas, soluciones de almacenamiento, accesorios y servicios de postventa en todo el territorio argentino”. La logística y el servicio técnico operarán con normalidad desde el sitio actual, pero bajo una lógica puramente comercial.