Con ese escenario, el futuro de la empresa dejó de depender de negociaciones empresariales y pasó a estar exclusivamente en manos de la Justicia. En términos técnicos, el proceso de rescate perdió viabilidad concreta.
El último informe de la sindicatura, difundido por Ámbito Financiero, expone la crítica situación operativa. En enero de 2026, la compañía facturó apenas $1,7 millones, no repuso mercadería y mantuvo inactivo su canal de ventas online. El inventario disponible se limita a unas 1.600 unidades, en su mayoría productos obsoletos o de baja rotación, lo que reduce significativamente su valor de mercado.
La actividad comercial también evidencia el deterioro. Permanecen abiertos solo tres puntos de venta —ubicados en Belgrano, la calle Uruguay y un outlet en Almagro—, y uno de ellos opera de manera intermitente debido a atrasos salariales. La nómina actual de 18 empleados contrasta fuertemente con los más de 5.000 trabajadores que supo tener la compañía en su etapa de expansión a nivel nacional.
Sin ofertas sobre la mesa tras la audiencia, el expediente quedó a la espera de una definición judicial. Desde el punto de vista técnico, la empresa prácticamente dejó de funcionar como negocio y subsiste únicamente dentro del marco formal del concurso. A la espera de la resolución del juzgado, entre acreedores y analistas predomina la percepción de que las posibilidades de evitar la quiebra son cada vez más limitadas.