Desde el oficialismo nacional coincidieron en que existe “buen diálogo”, aunque aclararon que eso se consolidó recién después del acuerdo electoral de octubre. “A Jorge Macri le costó entender que era con nosotros y no era no escuchándonos. Tuvo que perder para entender que tenía que dialogar”, aseguran desde Casa Rosada.
En el Congreso, las diferencias se atenúan. El PRO acompaña buena parte de los proyectos del Gobierno por afinidad ideológica, aunque con límites claros. El bloque que conduce Cristian Ritondo quedó reducido a 12 diputados tras los acuerdos electorales y la fuga de legisladores hacia la bancada oficialista, empujados por Patricia Bullrich.
Un senador macrista aseguró que el nombramiento de tres auditores en la Auditoría General de la Nación (AGN), acordado entre el oficialismo y el kirchnerismo, “ratificó la desconfianza” hacia el Gobierno.
“No es una alianza incondicional”, aclaró el legislador, al remarcar que acompañarán reformas como la laboral, pero se opondrán cuando no coincidan. “No es un cheque en blanco”, sintetizó.