Mientras el operativo oficial avanza, los vecinos de la zona viven las consecuencias de primera mano. Coco y Charo, un matrimonio de adultos mayores de la zona de Epuyén, relataron cómo el incendio arrasó con su trabajo y sus tierras, aunque lograron salvar su casa gracias a la intervención de brigadistas y voluntarios. “La casa la salvaron los brigadistas, los voluntarios que trabajan ad honorem, los cuales cuatro de los cinco habían perdido casas en incendios anteriores”, explicó Coco.
Aún así, la pareja, que se dedica a la apicultura, perdió la mayor parte de sus colmenas. “Nos rodeó el fuego, acá quedó este espacio verde, pero del resto no quedó nada”, lamentó Charo, agregando que sobreviven gracias a la solidaridad de la comunidad que les acerca agua y comida. Ambos coinciden en que el viento sigue siendo el principal enemigo para sofocar las llamas que aún consumen árboles inmensos en sus propiedades.
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Investigaciones y un tendido eléctrico dañado
El fiscal Carlos Díaz Mayer, a cargo de la investigación por los incendios, precisó que el foco principal comenzó alrededor de las 14:50 del 5 de enero en un paraje aislado entre El Oso y Puerto Patriada, un lugar no apto para fogatas. La pericia detectó gases de combustibles en el sitio, por lo que se analiza la intencionalidad detrás del origen del fuego.
Los incendios también han causado graves daños en la infraestructura básica. En localidades como Epuyén y Cholila se registraron cortes en el suministro eléctrico debido a los daños en el tendido, que demandaron el trabajo de 50 operarios para ser restaurado. A pesar de que el índice de peligro bajó de “muy extremo” a “alto”, las condiciones climáticas y la persistencia de focos activos mantienen a la provincia en una situación de extrema vulnerabilidad.