Bajo su liderazgo al frente de la ANR, la maquinaria colorada afinó su disciplina interna y su capacidad de movilización electoral. Esa posición estratégica le valió integrar la fórmula presidencial para los comicios generales de abril de 2023, acompañando como candidato a vicepresidente a Santiago Peña. La victoria en las urnas selló una dupla ejecutiva donde Alliana funcionó no solo como segundo mandatario, sino también como un puente político indispensable entre el Ejecutivo y el Parlamento.
Durante su gestión como vicepresidente, su rol se caracterizó por administrar los delicados equilibrios de poder en el Congreso y respaldar la agenda oficialista. No obstante, el devenir político estuvo marcado por tensiones y crisis financieras que erosionaron la estabilidad del gobierno de Peña, culminando en el actual escenario de dimisión y en la necesidad de reorganizar la cúpula estatal bajo un mando plenamente alineado con las bases partidarias.
El ascenso de Alliana a la presidencia se produce en un momento de alta sensibilidad política e institucional para Paraguay. Su perfil pragmático, curtido en las negociaciones internas del coloradismo y en el manejo de estructuras legislativas, será puesto a prueba para garantizar la gobernabilidad y calmar las turbulencias desatadas en las últimas semanas en el plano económico y social.
De este modo, el dirigente pilarense deja atrás su rol de ladero institucional para asumir la máxima responsabilidad del Estado. Su principal misión consistirá en pilotear el tramo final del periodo presidencial hasta 2028, administrando los cambiantes escenarios de su partido y buscando encauzar la estabilidad del país en un momento de profunda transición