Karina explicó que el único dato que conocía sobre Ávalos era a través de conversaciones íntimas con su hermana: "Yo sabía por la boca de mi hermana eso, no más, que él consumía". Sin embargo, remarcó con firmeza que Rocío jamás le mencionó haber sufrido violencia física ni verbal: "Nunca me dijeron que ella tenía maltrato. A mí, por lo menos, nunca me contó que él le golpeaba o le gritaba".
Asimismo, recordó las demostraciones de afecto que el imputado solía tener con el resto del grupo familiar y en particular con sus hijas pequeñas: "Conmigo, cuando llegábamos acá, él me decía: 'Cuñada, te extrañamos muchísimo', y cuando me iba: 'Te vamos a extrañar mucho, cuñada'. Siempre que venía les compraba caramelos, yogur, lo que podía darle a las nenas".
El momento que se enteró del horror
Karina reside en Villa Rural El Palmar, una zona de campo dentro de la jurisdicción de Quitilipi y donde se hizo el funeral. Según detalló, la desgarradora noticia le llegó a primera hora de la mañana mediante un llamado telefónico de su sobrina: "Yo me entero más o menos como las 6:30 de la mañana que ellos tuvieron un accidente, una tragedia (...). Pensé que era mi mamá enferma, pero me dice: 'No, Rocío y los bebés'".
Alberto Luis Ávalos, está acusado de cometer un femicidio y cuatro homicidios agravados.
Devastada por el desenlace que terminó con la vida de su hermana, de su sobrino y de los otros pequeños de la familia, concluyó: "Venir y encontrar todo este desastre, no encontrar a mi sobrina y a mi hermana con los dos bebés, es muy doloroso".