Milei abundó en autoelogios y victimizaciones. Dijo que cumple “una tarea que es bastante ingrata” y se quejó de que tiene que soportar “mentiras, calumnia e injurias”.
Tras afirmar que está en camino de “eliminar la inflación”, se dedicó a elogiar a sus funcionarios, especialmente a los ministros de Economía, Luis Caputo, y de Desregulación, Federico Sturzenegger.
“Suelen agredir al ministro Sturzenegger. Lo hacen de manera cobarde escribiéndome y mandándome mensajes a mi”, lanzó el Presidente. Contó que ante una de las múltiples desregulaciones que anuncia su funcionario, su teléfono “estallaba”.
“Todos se estaban quejando de Federico y yo dije ‘que trabajo maravilloso está haciendo Federico’”, dijo Milei y aseguró que el ministro estaba “terminando con nun montón de curros”. “Seguí así”, le dijo a Sturzenegger, que estaba sentado en primera fila.
El riesgo país de Milei
Milei también volvió a minimizar la suba del riesgo país. “Los acontecimientos recientes en el mundo implicaron que aumentara el riesgo país”, justificó y aseguró que “cuando terminen estas convulsiones inernacionales el rieso país volverá a bajar”.
No sólo eso, prometió que si es reelecto “se va a desplomar el riesgo país” y “vamos a acelarar nuestro nivel de crecimiento a niveles del 7 u 8 por ciento per cápita sin ninguna duda”.
Final con lágrimas
En el cierre de su discurso, el Presidente se emocionó al dedicarle el premio a los “seres queridos”. En primera fila estaba su hermana Karina aplaudiéndolo.
“El mayor agradecimiento es a los seres queridos que soportan los efectos colaterales de que uno haya tomado el coraje de haber decidido cambiar la historia decadente de un país”, manifestó entre sollozos.