Capellán permaneció prófugo durante más de 24 horas hasta que finalmente se presentó en una comisaría. Allí confesó el crimen y quedó inmediatamente detenido. A partir de ese momento, la investigación avanzó con una serie de pericias destinadas a reconstruir los movimientos del acusado antes y después del femicidio.
Según el informe preliminar de la autopsia, Paula Espinoza murió como consecuencia de heridas de arma blanca en el cuello y el pecho. Además, los forenses determinaron que la víctima sufrió múltiples lesiones de extrema gravedad durante el ataque, un dato considerado clave para reconstruir la mecánica del crimen. A ello se suman los primeros resultados de las pericias realizadas sobre distintos elementos secuestrados, que refuerzan la hipótesis de que el asesinato no habría sido producto de una discusión circunstancial, sino que existió una planificación previa.
Los investigadores también analizan registros de cámaras de seguridad, teléfonos celulares y otros elementos de prueba para reconstruir con precisión las horas previas y posteriores al crimen. El objetivo es determinar cómo actuó el acusado y establecer la secuencia completa de los hechos.