La postura mexicana encuentra sustento en el rendimiento que Correa mostró desde su llegada al fútbol mexicano. El atacante fue adquirido hace apenas un año procedente del Atlético de Madrid por una suma cercana a los 9,5 millones de dólares y rápidamente se transformó en una pieza fundamental dentro del equipo. En apenas una temporada acumuló números muy destacados, con 23 goles y 13 asistencias en 54 encuentros, estadísticas que respaldan la valoración que realiza la dirigencia mexicana.
Además, el delantero viene de disputar una nueva final. El conjunto mexicano cayó por penales frente a Toluca en la definición de la Concachampions, aunque Correa logró convertir su ejecución desde los doce pasos. Más allá de la derrota, su importancia dentro del equipo volvió a quedar reflejada en una instancia decisiva. Precisamente por ese peso específico, la dirigencia no tiene urgencias para venderlo y solo accedería a negociar bajo condiciones favorables.
Del lado del jugador, las conversaciones avanzan de manera positiva desde hace varios meses. Los primeros contactos se produjeron durante abril y desde entonces hubo acercamientos que permitieron acercar posiciones. En Núñez consideran que Correa, a sus 31 años, todavía tiene varios años de alto rendimiento por delante y que su experiencia internacional podría aportar un salto de calidad inmediato al plantel. Por ese motivo, están dispuestos a ofrecerle uno de los contratos más importantes del equipo.
A esta altura de las conversaciones, la llegada de Correa parece estar un paso por delante. No obstante, todavía resta superar la barrera más importante: alcanzar un acuerdo económico con Tigres. Allí se jugará buena parte del futuro de una negociación que promete extenderse durante las próximas semanas y que podría transformarse en uno de los movimientos más resonantes del mercado de pases argentino.