Loa magros números de la gestión tienen razón en la marcha de la economía que continúa deprimida pese a que Milei había anunciado en rápido ascenso "como pedo de buzo". Un abrumador 62% consideró que la situación económica de la Argentina es mala contra un módico 26% que la evaluó bien. Respecto a la situación económica familiar de los encuestados, un 51% dijo que era mala, un 26% normal y un 23% buena. Pero los peores porcentajes quedaron para el análisis del mercado del trabajo: un 69% sostuvo que la situación laboral era mala, un 16% normal y apenas un 15% lo calificó como bueno.
La corrupción se mantiene como el principal problema del país, con el 50,9% de las respuestas, en momentos en que el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, continúa demorando la presentación de su declaración jurada. En un listado que permitía elegir hasta tres opciones, las preocupaciones económicas siguieron ocupando un lugar central: el desempleo quedó segundo con el 42,4%, seguido por los altos precios e inflación (31,2%) y la situación económica general (29%). Más atrás aparecieron dos preocupaciones institucionales: la impunidad y el sistema judicial, y el debilitamiento de la democracia y las instituciones.
La medición de imagen de los dirigentes políticos arrojó datos llamativos. La figura con mejores números fue la diputada del FIT, Myriam Bregman, una de las opositoras más activas frente al modelo libertario y habitual acompañante de reclamos sectoriales. Con un 46% de imagen positiva y 47% de negativa, Bregman quedó con apenas un punto de diferencial negativo. Detrás apareció el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, el aspirante opositor mejor posicionado para enfrentar a Javier Milei en 2027, con un 40% de imagen positiva. La oficialista mejor ubicada fue la jefa del bloque de senadores de LLA, Patricia Bullrich, con el 39% de valoración positiva, el mismo porcentaje que obtuvo la ex presidenta Cristina Kirchner. Recién después apareció Milei, con un 38% de imagen positiva y un abultado diferencial negativo de 23 puntos.
El deterioro de las expectativas económicas, el aumento de las preocupaciones vinculadas al empleo y la caída de la imagen presidencial empiezan a configurar un escenario muy complejo para el oficialismo, incluso entre sectores sociales que habían acompañado con entusiasmo la llegada de Milei al poder. Con un rechazo mayoritario a la gestión y una mirada ampliamente negativa sobre el rumbo económico, cualquier escenario de balotaje aparece hoy como un obstáculo difícil de superar para el Presidente.