Según detallaron fuentes de la investigación a El Liberal, los menores miraban siempre a los adultos antes de responder a las preguntas de las autoridades, como pidiéndoles permiso para hablar.
Después de pasar cerca de 5 horas en el lugar, los agentes abandonaron la escena con las nueve víctimas, de las cuales dos tuvieron que ser internadas. El resto permanece constantemente monitoreado por médicos y psicólogos.
La causa quedó a cargo de las fiscales Yésica Lucas y Vanina Aguilera, quienes formularon cargos de extrema gravedad: “Abuso sexual gravemente ultrajante con acceso carnal agravado por el vínculo, la convivencia preexistente, corrupción de menores, lesiones calificadas por el vínculo, abandono de persona, todo ello en concurso real en perjuicio de múltiples víctimas menores de edad y personas en situación de discapacidad”.