A partir de esa versión, la policía comenzó a revisar cámaras de seguridad de la zona para reconstruir los movimientos registrados en las inmediaciones del edificio.
Sin embargo, con el avance de la causa, esa hipótesis perdió fuerza. Los investigadores identificaron como principal sospechoso a la pareja de la víctima, un hombre de 28 años. Sobre él ya pesa una orden de captura nacional e internacional y es buscado de manera intensa por la policía.
Según pudieron establecer los investigadores, después del crimen el acusado se llevó el vehículo de la víctima. El auto todavía no fue encontrado y los pesquisas continúan analizándolo a través de cámaras de seguridad.
La causa quedó a cargo del fiscal Adrián Arribas, titular de la Unidad Funcional de Instrucción de Homicidios de La Matanza, y fue caratulada como homicidio agravado por el vínculo, por mediar violencia de género y por ensañamiento, un delito que prevé como única pena la prisión perpetua.