Como reveló LPO en exclusiva, Milei había ordenado que fijen condiciones durísimas a Clarín para aprobar la fusión, entre ellas el desprendimiento de hasta seis millones de clientes, con el argumento que se buscaba evitar una posición dominante en el mercado. Una idea heterodoxa que contradice la prédica libertaria de Milei.
Lo que confirma que se trata de una pelea de poder. Desde que Telefónica decidió vender su filial argentina, en el gobierno alentó que la compre el consorcio de empresarios locales conformado por Darío Werthein y Marcelo Mindlin. También competía Marcelo Figoli, que inicialmente tuvo buena sintonía con Rodrigo Lugones y luego terminó distanciado.
Pero Magnetto se adelantó a todos y sacó un crédito de 1.200 millones de dólares y cerró la operación al contado con la casa matriz española, a pura operación de mercado. El movimiento dejó al Gobierno descolocado y disparó la reacción de Milei, que desde entonces mantiene un enfrentamiento abierto, incluso tiene fijado un tuit contra el Grupo.
El problema para Clarín es que la compra ya está concretada y pagada y ahora debe afrontar los vencimientos de la deuda tomada, sin tener perfeccionada la operación.