La fiscalía sostiene lo contrario y cree que la exdirectora impulsaba la expansión de los negocios de esa droguería. En uno de los mensajes incorporados al expediente, ella afirma: “Quedate tranquilo que de Profarma no nos van a cagar porque es mi viejo (y sé dónde vive)”.
Además, el Ministerio Público considera que, aprovechando su cargo como Directora Nacional en Economía, habría utilizado su influencia para beneficiar intereses privados de su padre. Se la acusa de suministrar información privilegiada para nuevos negocios en el sector de agroquímicos y de haber contratado con fondos públicos a personas cercanas a él, entre ellas Ruth Lozano y su asistente Patricia Canavesio.
Ornella rechazó ambas imputaciones. Aseguró que esas contrataciones se realizaron a través del FAMP (Fondo para la Ampliación de la Matriz Productiva Fueguina), un ente sobre el que no tenía incidencia, y que los contactos vinculados a la comercialización de urea respondían a un proyecto privado para importar el producto desde Kazajistán, ya que planeaba dejar su cargo estatal. “Sobre el negocio en sí, yo me estaba por ir del sector público y me interesaba la posibilidad de que el mismo avanzase. Le pedí a mi padre, que tenía muchos más conocimientos que yo sobre el mundo comercial, que me diese una mano para conformar el negocio”, sostuvo en su descargo.