La víctima fue identificada como Ramona Emilia Medina, quien vivía en el barrio Agua Santa. Según la denuncia, había salido a los corsos y no regresó a su casa. Ante la alerta de un familiar, se activó el protocolo de búsqueda de personas y se difundió su imagen.
Un remisero aportó un dato decisivo: contó que fue llamado a una casa del barrio Herrera El Alto y que, al llegar, vio a una mujer sentada y a un hombre que intentaba subirla al vehículo. Por considerar que ambos estaban ebrios, se negó a realizar el viaje. Con ese testimonio, el fiscal Gustavo Montenegro solicitó allanamientos, que fueron autorizados por el juez Silvio Sálice.
En el procedimiento fue aprehendido L.R.B. (38). La Policía secuestró dos teléfonos celulares, uno de ellos presuntamente de la mujer desaparecida. Horas más tarde, y ante los avances de la investigación, el acusado habría indicado el lugar donde se encontraba el cuerpo.
Un escenario estremecedor y pericias en marcha
Con datos aportados por el sospechoso, los investigadores llegaron a un campo lindero a un cementerio, donde encontraron el cadáver quemado y envuelto en una frazada. Fuentes del caso indicaron que faltaban extremidades y el cráneo, por lo que las pericias forenses deberán establecer si las lesiones se deben al fuego o a la acción de animales.
La principal hipótesis es femicidio. Los expertos buscan determinar si la víctima fue incendiada con vida, el horario tentativo de muerte y si actuó una sola persona.