En una actitud que contrastó con la participación del mandatario Javier Milei en el Festival de Jesús María -donde subió al escenario y cantó-, Villarruel prefirió bailar con la gente, mostrándose cubierta de harina y con el tradicional ramo de albahaca en la cabeza, cumpliendo a rajatabla con el rito riojano.
Este intento de invisibilizar a la segunda autoridad del país por parte de la señal estatal remitió a las épocas más duras del kirchnerismo, cuando el aparato de medios oficialistas se centraba exclusivamente en la figura de Cristina Kirchner y "borraba" de la pantalla a gobernadores disidentes o al entonces vicepresidente Julio Cobos tras el conflicto con el campo.
Sin embargo, la presencia de Villarruel no pasó inadvertida y terminó cobrando una relevancia política que sacude la interna de la Casa Rosada.
?? Luego de reunirse con el ultra kirchnerista Ricardo Quintela, Victoria Villarruel se quiso hacer la popular yendo al Festival de La Chaya, donde estuvo escoltada por un escuadrón de más de 20 efectivos de seguridad.