Respecto de las críticas oficiales sobre supuestas irregularidades en el plantel docente, el sacerdote rechazó que existan “ñoquis” y explicó que el trabajo educativo se adapta a la realidad de los chicos, con equipos interdisciplinarios, alfabetizadores especializados y profesionales formados para abordar situaciones de alta complejidad cultural y social. Aclaró además que la fundación rinde cuentas y que los pagos se realizan de manera transparente, como ocurrió hasta el momento en que el Estado dejó de transferir los fondos.
Molina, quien estuvo al frente de la Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico (SEDRONAR) entre 2013 y 2015, también vinculó lo ocurrido en el Chaco con situaciones similares vividas por Valdocco en Santa Cruz, donde, según relató, se repitieron denuncias y maniobras administrativas producto de su posicionamiento político. En ese sentido, aseguró que existe un patrón de hostigamiento que se replica en distintas provincias y que ya fue desmentido en otras oportunidades por la Justicia.
De cara al futuro, Molina advirtió que la continuidad de la obra dependerá de la decisión del gobierno chaqueño. Señaló que la fundación puede sostener la asistencia alimentaria por un tiempo limitado, pero que no puede afrontar el pago de salarios ni reemplazar al Estado en sus obligaciones básicas. “Yo puedo juntar plata para darles de comer, pero no puedo pagar salarios, no puedo pagar docentes. Hoy es imposible. Tendremos que repensarnos, en todo caso”, evaluó.