La Emergencia en Pediatría será el primer eje de la sesión, donde hasta ayer por la noche la disputa por el rechazo al veto presidencial o su blindaje era voto a voto. La Cámara baja la convirtió en ley el pasado 6 de agosto con una amplia mayoría que superó los dos tercios de los presentes en esa sesión: 159 votos a favor, 67 en contra y 4 abstenciones. La misma mayoría agravada que se necesitará este miércoles para que Diputados ratifique la ley.
Quienes aportaron entonces los votos para su aprobación integran ahora el mismo conglomerado opositor que insistirá en el rechazo al veto: Unión por la Patria, Encuentro Federal, Democracia Para Siempre, Coalición Cívica, el Frente de Izquierda y otros espacios provinciales, al que se sumó una parte del bloque de la UCR y un grupo mínimo del PRO.
De la vereda de enfrente, La Libertad Avanza sumó para el rechazo a sus aliados más fieles y mayoritario del PRO y a los radicales con peluca, más varios monobloques provinciales.
En todas las tribus parlamentarias consideran que los alineamientos de ambos bandos se mantendrían. La disputa está centrada en los 26 diputados (que con distintas motivaciones) estuvieron ausentes en aquella votación.
Las dudas también están puestas en si el “plan platita” que el Gobierno distribuyó en ATN entre los gobernadores amigos logra imponerse entre sus legisladores frente a la movilización que reclamará frente al Congreso y en distintas provincias a favor del sostenimiento de la ley.
Aunque esos mandatarios provinciales no tienen la misma proporción de tropa propia en la Cámara baja. Habrá que ver que harán los 4 diputados misioneros que responden al gobernador Passalacqua y su jefe político Carlos Rovira, ausentes en la sesión del 6 de agosto y a cuya voluntad colaboracionista el Gobierno apuesta.
El mendocino Cornejo le aportaría a la Casa Rosada sus dos diputados radicales incondicionales, al que no se sumaría Julio Cobos. El entrerriano Frigerio no tendría mucho para aportar: los dos radicales que responden al frente que lo llevó a la gobernación votaron a favor de la ley y quedaron marginados del acuerdo electoral que selló con LLA en su provincia. El santafesino Pullaro, que tributa al novel frente de gobernadores de Provincias Unidas y que recibió ATNs del Gobierno tampoco podría sumar muchos a la propuesta de la Casa Rosada, ya que la mayoría de los diputados que responden a la alianza provincial estuvieron a favor del proyecto (como los socialistas) e incluso Melina Giorgi (integrante de DpS) y candidata por la renovación de su banca que votó a favor de la Emergencia y de la universidades.
En el financiamiento universitario, el panorama no es demasiado distinto aunque algo más complejo para el conglomerado opositor. Algunos sostienen que es mucho más difícil que el Gobierno pueda mantener el veto en el Garrahan, otros afirman que ambos vetos “van de la mano” en la disputa contra la Casa Rosada.
El proyecto impulsado por los rectores de las universidades nacionales obtuvo en la misma sesión de agosto 158 votos a favor, 75 en contra y cinco abstenciones. En este caso, faltó un voto para alcanzar los dos tercios entres los legisladores presentes en el recinto a la hora de votar.
La mirada de unos y otros está puesta en los 19 ausentes en esa votación. Las dudas son las mismas que en el caso de la Emergencia en Pediatría. A las que hay que sumarle (para ambas) que hará el flamante bloque Coherencia escindido de la bancada libertaria y que reúne a cuatro diputadas y diputados díscolos del camino emprendido por el oficialismo, especialmente después del escándalo de las supuestas coimas en la Andis. Ellos dejaron trascender que buscarán tomar una postura común, que no coincide con las actitudes que adoptaron hasta ahora de manera individual.
Tampoco se conoce que actitud tendrán en el recinto los diputados que responden a otros dos gobernadores que tributan a Provincias Unidas: el chubutense Ignacio Torres y el santacruceño Claudio Vidal, acostumbrados a posturas ambiguas con el Gobierno central. Mucho menos los tres legisladores salteños alineados con el gobernador salteño Gustavo Sáenz, que salió a cuestionar duramente la convocatoria de Balcarce 50 pero a la que hasta ahora estuvo dispuesto a colaborar.
Un escenario disputado con aun un resultado incierto.